martes, 17 de octubre de 2017

¿Qué intenta decirnos el zumbido de las abejas?: una reflexión de las inter retro acciones en el equilibrio eco sistémico


Por: Lina Marcela Sánchez Vásquez

Introducción

Es necesaria la comprensión holística de las afectaciones al ambiente, en la actualidad las decisiones antrópicas han generado modificaciones en las formas de relacionamiento ser humano- naturaleza, lo cual se hace palpable habida cuenta de las manifestaciones cada vez más evidentes sobre desequilibrios eco sistémicos.

En este artículo de opinión se presentan algunas reflexiones que desde el pensamiento ambiental permitan un llamamiento al sentido de humanidad y consideración planetaria de las acciones que en la cotidianidad pudieran estar teniendo efectos adversos sobre la permanencia de la vida misma.

Desarrollo

La próxima vez que una abeja zumbe a tu alrededor, recuerda que muchos de nuestros alimentos dependen en gran medida de la polinización natural intermediada por insectos: un servicio clave que abejas y otros polinizadores prestan al ecosistema (Greenpeace, 2013)

Las recientes referencias en el contexto nacional y regional sobre la muerte de abejas por el uso de agroquímicos han puesto en escena una problemática ambiental marcada desde hace décadas en otros países y por las determinaciones económicas de la agricultura intensiva, así como el uso de monocultivos más recientemente en el nuestro. En efecto, el uso irresponsable de los agroquímicos tiene efectos adversos sobre los polinizadores naturales, quien duden de ello, pueden consultar el riguroso estudio de 2011 de PNUMA donde se destaca el hecho de que la población de las abejas está sufriendo un descenso dramático en los últimos años. No obstante, ante su silenciosa labor y su forzada desaparición del cumplimiento de su labor natural ¿Quién ha extrañado a las abejas? Paradójicamente la medida que se esperaba fuera un remedio a las plagas en los cultivos agrícolas, termina haciendo un efecto adverso sobre uno de los aliados naturales para los agricultores: las abejas. La reducción de su zumbido y su presencia en los cultivos ha reducido drásticamente la producción agrícola, así lo han expresado las asociaciones de agricultores y apicultores nacionales y locales.

Pero el efecto no cesa, si bien las abejas tienen un alto valor ambiental en razón al servicio eco sistémico que prestan, su función tiene un impacto importante sobre la disponibilidad de productos agrícolas para consumo humano comprometiendo la seguridad y soberanía alimentaria en los territorios. Adicionalmente en términos de sostenibilidad la situación es mucho más grave que quedarse sin miel, según la mayoría de los alimentos que consumimos, o muchas plantas que ofrecen servicios esenciales en los ecosistemas, no serían posibles sin la polinización de estos insectos. Los científicos han detectado más de una docena de factores que inciden en las desapariciones, repentinas en ocasiones, de las colmenas. Insecticidas, productos químicos nocivos, hongos, parásitos, contaminación del aire o cambio climático son algunos de ellos (Fernandez Muerza, 2012).

Sería necesaria la consideración en términos de Fançois Valleys la consideración de la ecología de la acción según la cual "Toda acción escapa cada vez más de la voluntad de su autor a medida que entra en el juego de las inter-retro-acciones del medio en el cual interviene", esta concepción nos entrega una visión de la complejidad es un retorno a la sensibilidad, a la generación de una conciencia en el sentido más amplio de responsabilidad que implica saberse miembro de una colmena mayor, asunto en que las abejas parecieran enviar su mensaje a diario, cada miembro de ella tiene un papel fundamental, aporta a la generación de un objetivo mayor pero promueve el bienestar común por encima del particular. Ese, tal vez sea el mensaje de sus aleteos y zumbidos.

Documentos citados:


Greenpeace. (2013). El declive de las abejas Peligros para los polinizadores y la agricultura de Europa. España: Greenpeace.

lunes, 10 de abril de 2017

MOCOA: UN DRAMA SURGIDO DEL DESINTERÉS POLÍTICO


Por: Diego Andrés López Castaño


Tragedias como la ocurrida en Mocoa, Putumayo, podrían evitarse, o al menos mitigarse, si los colombianos pensáramos mejor a quiénes elegimos como garantes del bienestar colectivo.

En Colombia se ha convertido en una suerte de lugar común declararse apolítico. Es decir, la gente, cansada de la corrupción y el bandidaje de las clases dirigentes, siente que preocuparse por los temas propios de la política no tiene sentido. De esta manera, terminan más inquietos por un reinado de belleza, un partido de fútbol o un reality show.

Pero esta situación no deja de ser cuestionable, pues las decisiones fundamentales sobre las problemáticas que aquejan a la ciudadanía quedan en manos de personajes a los que, por lo general, no les interesan. Un buen número de políticos profesionales se dedican exclusivamente a promover el crecimiento de sus fortunas personales o las de sus aliados. Y se sienten confiados de hacerlo al no tener una veeduría ciudadana que les pida rendir cuentas y cumplir sus promesas de campaña. Así pues, todas esas razones que esgrimen los colombianos para despreocuparse de la política (corrupción, desigualdad social, falta de oportunidades) son resultado contradictorio de esa irreflexiva actitud.

Pongamos un ejemplo: La terrible tragedia que dejó más de 300 muertos en Mocoa, capital del departamento de Putumayo, parece que pudo evitarse. En el año 2015 el parlamentario Orlando Aníbal Guerra de la Rosa, en plenaria de la Cámara de Representantes y ante el desinterés de sus colegas, advertía sobre el riesgo que los ríos de la región representan para los pobladores. Por otro lado, ambientalistas y campesinos afirman haber denunciado el riesgo por deforestación, pero las autoridades departamentales, locales y nacionales hicieron caso omiso a estos llamados.

Aquel que quiera decir que no se pueden predecir los fenómenos naturales seguramente no ha escuchado a científicos y ambientalistas alertando sobre los riesgos del cambio climático. Así mismo sobre el problema de la deforestación y la mala planeación de las ciudades. Situaciones frente a las cuales no se prestó la debida atención en el departamento del Putumayo y sigue sin prestársele en las diferentes zonas de riesgo identificadas a lo largo y ancho del país.


Resta preguntar ¿quién elige a los gobernantes que no toman las decisiones adecuadas para prevenir tragedias como las de Mocoa? Si los colombianos dejaran la pereza y se preocuparan un poco más por la construcción del bienestar común, seguramente serían más cuidadosos al elegir a sus representantes. Este evento terrible que nos entristece a todos es una prueba de lo problemático que puede ser declararse irreflexivamente apolítico.

jueves, 6 de abril de 2017

Ahora sí nos importa Arauca


Por: Diego Iván Arbeláez Valencia

Arauca siempre ha sido una tierra olvidada por el Estado colombiano: sin presencia militar, sin infraestructura, etc. Sin embargo, ahora que el ejército venezolano ha incursionado en su territorio entonces se ha vuelto importante para nuestro presidente Santos, hasta el punto de pronunciarse en tono amenazante frente a los medios ¿Será Arauca el nuevo jarrón de Llorente?

Arauca es un departamento pequeño en el extremo norte de la region de la Orinoquia que limita con Venezuela. Con cerca de 300.000 habitantes, la región ha sido azotada por los grupos armados ilegales que se dedican al “clientelismo armado” principalmente: ELN y FARC. Esto ha hecho que su economia e infraestructura no halla podido salir adelante a pesar de la gran explotacion petrolera y ganadera que se ve en la region.

Por otro lado, el gobierno nunca se ha preocupado por hacer presencia en la region: muy pocos recursos son destinados para mejorar la infraestructura o para reforzar la presencia del Estado en cuanto a fuerzas militares. En el país se viene adelantando un proceso de negociación con el ELN para desactivar el conflicto en el país, sin embargo, en Arauca la cosa esta en pleno conflicto: hay enfrentamientos con el ejército, desaparecen periodistas, inclusive han llegado a amenazar medios del comunicación como la silla vacia o la voz de Sinaruco.

Ahora, para acabar de completar el panorama, sesenta soldados venezolanos invadieron el territorio agrediendo civiles colombianos y despojándolos de sus pertenencias, irrumpiendo sus hogares y aprovechándose del uso ilegal de la fuerza en tierras colommbianas. Esto tuvo lugar la semana pasada en la vereda Los Pájaros, de Arauquita (Arauca). El frente militar venezolano destruyó un cultivo de plátano en una finca asentado su campamento ahí y exponiendo su bandera argumentando que este era territorio venezolano y que no se irian de ahí.

Este suceso prendiólas alarmas en la Casa de Nariño donde se temía que esto terminara en un conflicto militar con nuestro pais limitrofe. El presidente Santos empezó dos estrategias conjuntas: una militar con la presencia de 400 soldados en el lugar y una diplomatica con una comision colombiana para verificar si se trataba de territorio colombiano. Ni bien terminaron las verificaciones, Santos llamó a Maduro para exigirle que retirara el ejercito del pais. Maduro mezclando dos cosas diferentes hablaba sobre la posición que asumió Colombia en la OEA frente a la acusación de la violación de la carta democrática. Santos en un tono muy fuerte le dijo que el único tema del que hablarían sería de la retirada. Al finalizar la conversación, Maduro accedió a retirarse del territorio y sin el uso de la violencia se pudo solucionar el incidente.


Sin embargo, en Colombia esto ha generado un aire de duda y misterio: ¿Qué hay detrás de todo este incidente? La primera idea que surge es que Venezuela busca una excusa para generar una guerra entre los dos paises y de esa manera cohesionar un pais fragmentado a través de un enfrentamiento con nosotros. Esto sería muy conveniente para ellos en estos momentos de crisis interna y desintegracion nacional. Espero que esto no se convierta en un nuevo jarrón de Llorente que fue la excusa para empezar la liberación bolivariana, obviamente no es lo mismo, pero en la cabeza de Maduro todo puede ser posible en estos momentos extremos. Estaremos al tanto.